En la adolescencia muchos jóvenes empiezan a darse cuenta de sus partes femeninas y masculinas. Una mirada, un roce, o solamente el pensar en alguien puede hacer que su corazón lata más rápido y producir una sensación de calidez o cosquilleo por todo el cuerpo. El hablar con tus padres o pediatra es una buena forma de recibir información y para ayudarte con las inquietudes que tengas sobre estos cambios.
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